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Testimonio de la señora Chiyoko Yamaguchi


     Nací en el año 10 de Taisho (1921). Tenía entre diecisiete y dieciocho años cuando fui iniciada por Hayashi Sensei. Todavía era estudiante de instituto. Todos los miembros de mi familia fuimos a que nos iniciase Hayashi Sensei. Eso significa que mis padres, mi hermana y mi hermano mayor recibimos las iniciaciones de Hayashi Sensei. Uno de mis tíos, que vivía en Osaka, hacía aprendido el Reiki Ryoho y nos lo recomendó, le dijo a mis padres: “Tenéis que invertir algo de dinero para que vuestras hijas aprendan el Reiki Ryoho, a pesar de tener que gastarlo de los ajuares que estáis guardando para cuando se casen. El Reiki Ryoho puede ser uno de los ajuares que les daréis”. Así que a pesar de ser una joven estudiante, fui a aprender el Reiki Ryoho

     En esa época, viajar a Osaka requería mucho tiempo, así que decidimos invitar a Hayashi Sensei a la prefectura de Ishikawa. Hayashi sensei respondió que si juntábamos más de diez personas él viajaría a Ishilawa. Eso fue más o menos en el año 14 de Showa (1939). El precio del seminario era 50 yenes. Eso era una cantidad muy alta, si la comparamos con la mensualidad de las escuelas superiores que, por ejemplo, costaban unos cinco yenes.

     Hayashi Sensei viajó a Ishikawa dos veces ese año, una vez en primavera y la otra en otoño. En las dos ocasiones, le llevamos a uno de los mejores hoteles y el medio de transporte que utilizamos para recogerlo y para llevarlo al seminario, y después al hotel, fue un taxi. Hayashi Sensei quedó muy satisfecho.

     Hayasi Sensei era alto e iba siempre muy guapo. Vestía constantemente con Kimono y era muy elegante. En la época en que fui iniciada, los seminarios de los niveles Shoden y Okuden duraban cinco días.

     Empezábamos la jornada a las diez horas y recibíamos Reiju (iniciación) todas las mañanas. La duración del Reiju para cada persona era de unos cinco minutos. Por la tarde nos poníamos a hacer prácticas. Se ofrecían varias personas como modelos y les tratábamos varias partes del cuerpo. También nos visitaban los vecinos para que los tratásemos y les dábamos Reiki entre todos.

     Me casé y, efectivamente, el Reiki me sirvió como ajuar de boda.

Crié a cuatro hijos y puedo decir que crecieron con Reiki. Eran todos varones y , casi todos los días les sucedía algo: heridas, golpes o enfermedades. Cada vez que les ocurría algo, les canalizaba Reiki. Por supuesto, enseñé Reiki a todos mis hijos. Sin embargo el único hijo que sigue practicando Reiki es el más joven. Es una pena que los otros tres vayan al médico o tomen medicamentos.

     En esa época, igual que ahora, mucha gente solo creía en los médicos. Muchos de mis amigos que aprendieron Reiki conmigo y que no lo practicaron tanto como yo, no podían manejar el Reiki de la misma manera que yo cuando de repente les hacía falta. La habilidad para canalizar Reiki depende de si lo practicamos con constancia o no. Esta es una regla general para todas las personas, tanto para las que aprendimos Reiki hace muchos años como para las que estáis aprendiendo Reiki ahora.

     Mi abuela siempre decía que teníamos que realizar cosas que hiciesen sentirse contentos a los demás, y cuando veía alguien que tenía algún problema de salud, me decía: “Hazle Reiki”. De esa manera me acostumbré a dar Reiki en cuanto veía a alguien que lo necesitaba.

     Por eso, he tenido a lo largo de mi vida muchas experiencias realmente sorprendentes con Reiki.

     El Reiki Ryoho es muy efectivo con la quemaduras. Una vez, un niño de tres años sufrió una quemadura realmente terrible en una mano. Cuando me lo trajeron, su mano se hallaba infectada y estaba poniéndose amarilla la piel. En esa época, los médicos trataban ese tipo de quemaduras juntando los dedos con una venda. Lo que pasaba después de ese tratamiento era que los dedos quedaban pegados y doblados hacia la palma de la mano.

     Junto con mi familia, dimos Reiki al niña. Antes del tratamiento de Reiki, el niño tenía tanto dolor, que nisiquiera había podido dormir por la noche, pero después de canalizarle Reiki durante veinte  o treinta minutos se durmió profundamente.

     Al principio, los padres del niño no creía del todo en el Reiki, pero después de esa experiencia se quedaron convencidos y decidieron seguir con los tratamientos de Reiki.

     Desde ese día, le dimos Reiki todos los días. Una vez al día, durante una hora o más. En tres o cuatro días desapareció la infección y después se quedó pelada la piel que estaba en la superficie y apareció la nueva piel rojiza y las uñas nuevas. La piel se regeneró completamente y no quedó ninguna huella. Esto fue, para nosotros que li dimos Reiki, una gran alegría. Se recuperó tanto que pudo volver amover los dedos normalmente y los padres del niño quedaron muy satisfechos.

     En la misma época hubo otro niño que sufrió una quemadura en una mano, aunque esta era menos grave. Sus padres lo llevaron a un médico; los dedos de esa mano se quedaron pegados a la palma y tuvieron que operarlo para separarlos. Le amputaron desde la primera articulación de los dedos para que no se quedasen clavados en la palma de la mano a medida que fueran creciendo las uñas. Los padres del niño que recibió los tratamientos de Reiki por mí y mi familia nos contaron todo esto muy contentos y agradecidos.

     Con Reiki, las quemaduras, al igual que las heridas, se curan sin dejar huella. Hay que mojar con agua fría cuanto antes la quemadura y después canalizar Reiki. Es mejor tratar las quemaduras y heridas con Reiki cuento antes.

     Cuando mi hermano sufrió una quemadura, al caerse una olla sobre él, también se recuperó de las quemaduras. Sin embargo, no nos dimos cuenta de algunas partes donde sufrió las quemaduras y no les dimos REiki a esas partes y se quedaron las huellas. En el caso de quemaduras, tenemos que tratar todas las partes afectadas.

Hayashi Sensei solía decir que “el Reiki cura desde dentro”. Como se puede ver en los casos de quemaduras, estas se van sanado desde dentro y no solo se cura la parte superficial. Empieza a aparecer la carne nueve desde dentro y se va sanando hacia fuera.

     Ocurre lo mismo con las enfermedades. Pasamos por crisis curativas, como la fiebre y los dolores. Hay veces en que solo con una sesión aparecen los síntomas de la crisis curativa, que surge desde dentro del cuerpo, pero lo normal es que se necesiten varias sesiones de Reiki. Esto es como si estuviéramos pelando las capas finas que están en la superficie de nuestro cuerpo, para que aparezcan las toxinas que tenemos almacenadas bien profundo en nuestro organismo. Esto es muy importante.

Hayashi Sensei nos explicaba así: “La superficie de un estanque que puede parecer limpia a simple vista, puede contener mucho barro en su profundidad. Si removemos el agua de este estanque, el barro que está en lo profundo empieza a subir a la superficie y ensucia el agua. Solo podemos conseguir   el estanque contenga agua totalmente limpia cuando limpiamos el barro que está almacenado en su profundidad”.

     Hayashi Sensei decía que las únicas enfermedades que no se pueden curar con Reiki son la tuberculosis, las enfermedades venéreas y el síndrome de Hansen, cuando están en última fase.   

     Últimamente hay médicos  que me vienen a visitar. Un cirujano, que me vino a visitar el otro día, me dijo que “muchas enfermedades que eran incurables antes, ahora son curables, pero el cáncer no”. El Reiki es efectivo con muchas enfermedades que son incurables por la medicina.

     Un conocido mío, que había sido terapeuta de Reiki hasta hace quince años, me decía que el Reiki es bueno para suavizar los dolores del cáncer. De todos modos, para el cáncer es ideal canalizar Reiki todos los días.

     A un señor que es de Toyama se le cerró el agujero en la garganta que se quedó abierto después de una operación quirúrgica de la traquea. Como no se cerraba ese agujero, ni siquiera podía ir al baño público. Le di Reiki durante un mes y quedó cerrado el agujero, y este señor quedó muy contento. Pregunté al cirujano si es difícil que cierre un agujero en la garganta. Me contestó que la parte de la garganta tiene muy poca carne y es difícil que la carne que está debajo suba. Al contarle a anécdota del señor de Toyama quedó impresionado. Esto realmente es sanar desde dentro, desde un sitio profundo.

Pregunté a este cirujano: ¿Por qué quería saber sobre Reiki siendo médico? Me contestó: “Todos los médicos estamos sintiendo la limitación de la medicina occidental. Hablando sinceramente, hay muchas enfermedades que no se pueden curar con los operaciones quirúrgicas”.

Cuando aprendía el Reiki, con abonar los 50 yenes nos mandaban avisos para los reuniones de Reiki. No recuerdo muy bien la cantidad que costaba para participar en las reuniones, y hubo muy pocas personas autorizadas para hacer Reiju (iniciar). Como mi familia ponía nuestra casa para las reuniones de los miembros de Reiki, nos otorgaron la autoridad para hacer Reiju. Aprendimos de un maestro que impulsó la visita de Hayashi Sensei a la zona de Hokuriku. Cuando hice Reiju por primera vez, conseguí un resultado muy bueno y me di cuenta de que el Reiki estaba siendo transmitido y extendido a través del Reiju.

     No teníamos los manuales ni nada en aquel entonces. Solo existía la confianza entre el maestro y el alumno (la transmisión oral). Estoy muy sorprendida de que hoy en día se inicia a la gente en un solo día y en un tiempo corto. También me quedé perpleja ante los textos que contienen los símbolos dibujados. Cuando aprendí Reiki, casi no existía tal cosa como un texto. Solo con la confianza nos valía. Se dibujaban los símbolos en un papel y nos los mostraban, nos preguntaban se los habíamos aprendido o no, y cuando respondíamos que sí, quemaban el papel. Es igual que cuando tratamos con algo sagrado. Las cosas sagradas no deben ser mostradas a cualquier persona, ni en cualquier momento. Las cosas sagradas tienen que ser tratadas con respeto. No debemos dejarlas escritas. Por eso, todavía sigo insistiendo en que las cosas sagradas, una vez vistas, debemos quemarlas, o romperlas en trozos pequeños para destruirlas.

     En el Reiki, es muy importante tratar la cabeza. En la cabeza está la glándula pineal. La coronilla, la zona occipital, la frente y la nuca son muy importantes. El tándem es un punto muy importante. Ambos, Usui Sensei y Hayashi Sensei, hablaban de la importancia de estos puntos.

     Es muy efectivo si damos Reiki a los riñones en caso de fiebre. Cuando tenemos problemas con las piernas, es bueno tratar el sacro y el tándem. Entonces se puede sentir el Reiki hasta en los pies. En caso de los órganos internos, es también efectivo dar Reiki desde la espalda. Sea el hígado o el riñón, el Reiki trabaja con algo que está en un sirio profundo, como la raíz del problema. Cura las enfermedades desde la raíz. No se puede conseguir esto con la medicina occidental. Muchas enfermedades son cosas que han ido creciendo con mucho tiempo y no se pueden curar en poco tiempo. Tenemos que ir pelando por capas, para recuperar la salud que teníamos antes de enfermar.

     El Reiki es amor infinito. No debemos utilizar el Reiki sin amor. Por eso, no debemos enseñar la técnica de la sanación a distancia de segundo nivel, Okuden , a las personas que no pueden mandar la energía del amor. Si utilizamos mal esta técnica, puede traernos unas consecuencias negativas. Hayashi Sensei solía decir: “Tenéis que acumular muchos méritos, tenéis que hacer mucho el bien. Si el corazón está limpio y puro, el poder del Reiki aumentará”.

Por eso, doy Reiki a todos , a mis hijos y a las personas que me rodean. También he utilizado el Reiki para mí misma. Sigo utilizando el Reiki hasta hoy en día. Cuando estoy viendo la televisión, siempre tengo mis manos puestas en algún sitio de mi cuerpo.

A pesar de ser así, cuando falleció mi marido me quedé muy desanimada y desganada con todo. Tenía mal las piernas y no podía andar bien. Hasta me costaba ir al baño. Me deprimía cada vez más y pensaba que no iba a poder andar, y que iba a quedarme inválida. No tenía, entonces, fuerza en las piernas. Solo pensaba en cosas negativas y ni siquiera me daba Reiki. Entonces, para variar, uno de mis hijos se ofreció a darme Reiki, diciendo: “No es bueno estar pensando en que no vas a poder andar. Te voy a dar Reiki”.

     Si reflexiono, hasta entonces he dado mucho Reiki a mucha gente; pero apenas recibía Reiki. Gracias a mi hijo, pude levantarme en unos días y pude sentir fuerza en mis piernas cuando lo hice. Desde entonces, he cogido de nuevo fuerza y he decidido recuperarme y estar capacitada para vivir sola, y ahora estoy bien de nuevo. Es importante para nuestra salud tener pensamientos positivos.

Por eso, es importante hablar con los enfermos antes de darles Reiki. Siempre existe alguna causa psicológica para que se enferme una persona. Todo son problemas de la mente. No debemos olvidar que somos nosotros los que creamos las enfermedades. Y cuando nos libramos de ellas no debemos olvidarnos de estar agradecidos. Tenemos que hacer mucho el bien, para que no nos volvamos a enfermar.

     Cuando damos Reiki nos estorban las cosas, como nuestra posición y los títulos que tenemos en la sociedad. Y cuando nos preocupamos de los resultados es cuando no funciona el Reiki.

     Estoy muy agradecida de tener las manos que tengo. Las utiliza todos los días. Todos los días me doy Reiki a mí misma. Me da pena dejar mis manos sin utilizar. Cuando viajo con mis amigos y veo a alguien que no se está sintiendo bien, enseguida me ofrezco par darle Reiki. Sempre saco provecho de estas manos maravillosas que tengo.

Por eso, cuando vienen a visitarme las personas que han aprendido Reiki, les pregunto: “¿Por qué estás aprendiendo Reiki?”. Quiero que utilicen mucho el Reiki y hagan mucho bien. Y que no practiquen el Reiki solamente por una búsqueda de algún tipo.


Texto extraido del libro "Reikido, el camino del Reiki"

 Dr. Antonio Moraga